{"id":3182,"date":"2018-12-24T17:42:35","date_gmt":"2018-12-24T17:42:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.decinti.com\/?p=3182"},"modified":"2018-12-24T18:16:45","modified_gmt":"2018-12-24T18:16:45","slug":"alejandro-decinti-ejercicios-de-narracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.decinti.com\/en\/alejandro-decinti-ejercicios-de-narracion\/","title":{"rendered":"Alejandro Decinti: Ejercicios de narraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por Ra\u00fal Alonso S\u00e1ez.<br \/>\n<\/strong>Historiador del Arte.<br \/>\nSubdirecci\u00f3n General de Museos Estatales<br \/>\nMinisterio de Educaci\u00f3n, Cultura y Deporte<br \/>\nGobierno de Espa\u00f1a<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace a un artista elegir un tema u otro? Esta cuesti\u00f3n me lleva a reflexionar acerca de la pintura de Alejandro Decinti, ya no desde un punto de vista t\u00e9cnico, pues su val\u00eda con los pinceles est\u00e1 sobradamente contrastada, sino sobre su dial\u00e9ctica, entendida seg\u00fan la interpretaci\u00f3n benjaminiana (1) en la que el lenguaje ha supuesto inequ\u00edvocamente que la consciencia no sea un instrumento para explorar el pasado, sino su escenario. La lectura dial\u00e9ctica de las primeras obras de Alejandro Decinti en Chinch\u00f3n nos pone en relaci\u00f3n con lo tel\u00farico y lo humano, apenas insinuado, pero presente. La piedra, el barro y las plantas, conviven con una mano an\u00f3nima que enciende el fog\u00f3n de una cocina, unas piernas que se enfrentan a un televisor mientras los ni\u00f1os hacen sus tareas en una estancia posterior, con una luz y un aire velazque\u00f1o, similar al de las primeras composiciones del maestro sevillano. Alejandro Decinti ha decidido subvertir las leyes de la narraci\u00f3n cl\u00e1sica y dar la primac\u00eda visual a un asunto aparentemente banal, relegando al fondo la escena principal de la composici\u00f3n.<br \/>\nLos patios y objetos tirados por el suelo nos remiten al oficio de pintor, los \u00fatiles de trabajo, los trapos y rodillos, los cubos llenos de pinceles y por fin el fregadero azul, una obra cargada de texturas f\u00e1cilmente diferenciables, que nos abre una puerta a otro universo, m\u00e1s urbano y quiz\u00e1 m\u00e1sca\u00f3tico que se va asomando poco a poco a los lienzos de Decinti.<br \/>\nLas calles de Madrid ser\u00e1n el hilo argumental de este segundo acto, llenas de gente o vac\u00edas, con la \u00fanica presencia de los seres queridos. Incorpora s\u00edmbolos y elementos del imaginario social.<br \/>\nLa barra del bar nos retrotrae nuevamente a la pintura de los grandes maestros. Los bares madrile\u00f1os son el nuevo Folies Berg\u00e8re, sustituimos el champagne por un castizo botell\u00edn de Mahou y el espejo por una enigm\u00e1tica ventana en la que se apoya un personaje, una vez m\u00e1s ser\u00e1 ese peque\u00f1o asunto el que atraiga nuestra atenci\u00f3n, en ese juego de escenas al que nos tiene acostumbrado Decinti.<br \/>\nLa familia y los seres queridos tendr\u00e1n siempre una importante cuota de protagonismo en las narrativas del artista, su presencia aumentar\u00e1 o disminuir\u00e1 dependiendo de m\u00faltiples circunstancias, pero nunca desaparecer\u00e1. Estas obras son ventanas de honestidad hacia un espacio \u00edntimo, a veces esbozado, pero en ocasiones descrito con pormenorizaci\u00f3n.<br \/>\nLos grandes d\u00edpticos nos introducen a la perfecci\u00f3n en este episodio. La familia durmiendo, To\u00f1o y Alma mir\u00e1ndonos de frente o el fant\u00e1stico sue\u00f1o de Alma, todos con una pincelada suelta y diluida que se contrapone a la factura empastada de los rostros. Los cuerpos se abandonan, en ocasiones presentan una estructura laxa, casi descuidada, con actitudes m\u00e1s pr\u00f3ximas a lo l\u00e1nguido que a lo en\u00e9rgico.<br \/>\nUna obra despierta mi atenci\u00f3n por encima de las dem\u00e1s, la titulada Torero muerto, un nuevo\u00a0gui\u00f1o, en este caso, a los maestros del XIX. L\u2019Homme mort de \u00c9douard Manet es el pretexto de una\u00a0obra en la que To\u00f1o aparece recostado, acaso muerto, en un violento escorzo que evoca al Cristo\u00a0morto de Andrea Mantegna. En este caso, Decinti regresa a las maniobras de \u00e1mbitos, tan presentes\u00a0en su obra. A diferencia del lienzo de Manet, mutilado por unos prejuicios que se demostraron\u00a0infundados, Decinti nos muestra la composici\u00f3n completa, con una escena principal que carece de\u00a0sentido sin los asuntos que se intuyen en el plano posterior, dos cabezas de toros, apenas esbozadas, que culminan a la perfecci\u00f3n la dial\u00e9ctica de la obra.<br \/>\nEn Pecho de ni\u00f1a, una obra de 2007, las manos adquieren protagonismo y nos sirven de\u00a0bisagra para el siguiente episodio tem\u00e1tico. Sin duda se trata de un ap\u00e9ndice compositivo del acto\u00a0anterior; seres queridos o con una indudable vinculaci\u00f3n afectiva con el artista aparecen en los lienzos, pero sus actitudes ya no ser\u00e1n las mismas, \u00bfd\u00f3nde quedaron las miradas de complacencia y\u00a0las posturas indolentes?<br \/>\nLos personajes ahora nos transmiten fuerza y energ\u00eda. Las manos se rebelan, se adue\u00f1an de\u00a0las composiciones y nos interpelan con fuerza. El retrato de Lubo es posiblemente la obra con m\u00e1s\u00a0firmeza de la serie. Los brazos poderosos, resueltos con las pinceladas justas y con una econom\u00eda de\u00a0medios magistral, se apropian de la obra de un modo rotundo.<br \/>\nEl apartado dedicado a arte, historia y sociedad evidencia una relaci\u00f3n con elementos hasta\u00a0entonces desatendidos por \u00e9l, como son las fuentes hist\u00f3ricas y literarias.<br \/>\nEspecialmente interesante resulta la obra Zuzanna y los viejos, inspirada en el relato b\u00edblico del\u00a0Libro de Daniel, que trata un asunto tristemente actual, en el que dos ancianos, al verse rechazados\u00a0por una joven, testifican falsamente en su contra y la llevan a juicio. La mujer es maltratada,\u00a0humillada y convertida en objeto. Decinti interpreta a la perfecci\u00f3n el relato y lo trae al siglo XXI,\u00a0con un tratamiento enormemente acertado de la composici\u00f3n. Me quedo con el cruce de miradas\u00a0entre la joven y el anciano. La peque\u00f1a pincelada blanca que ilumina la escler\u00f3tica del anciano\u00a0aporta carga expresiva a la obra y dota a la mirada de una intensidad descontrolada.<br \/>\nLas reflexiones sobre el retrato de la Condesa de Chinch\u00f3n de Goya participan de las mismas\u00a0inquietudes. La retratada, una mujer de triste y tr\u00e1gica biograf\u00eda, est\u00e1 representada agredida por\u00a0unas manos que la amordazan y cubren sus ojos. Un ejercicio de planos superpuestos dota a la\u00a0composici\u00f3n de un aire on\u00edrico e irreal. Las narrativas cruzadas vuelven a aparecer de un modo\u00a0diferente pero evidente.<br \/>\nEl ciclo Nave de Necios, inspirado en el texto de 1494 La nave de los Locos o de los necios\u00a0(Stultifera Navis), en el que Sebastian Brant critica los vicios de su \u00e9poca a partir de la denuncia\u00a0de distintos tipos de necedad o estupidez, est\u00e1 cargado de teatralidad. Alejandro Decinti explora\u00a0su vertiente m\u00e1s dram\u00e1tica y agitada; cuerpos entrelazados, rostros desencajados y composiciones\u00a0irreales definen esta serie. Nuevamente reconocemos el rostro de sus personas m\u00e1s pr\u00f3ximas, familia\u00a0y amigos, como protagonistas involuntarios de las obras.<br \/>\nIntrigante y evocadora resulta la escena de la persecuci\u00f3n de Pan a la ninfa Syrinx, en el\u00a0momento preciso en el que, acorralada y ayudada por sus hermanas es convertida en un ca\u00f1averal.<br \/>\nRecuerda a la magn\u00edfica escultura Apolo y Dafne de Bernini, en la que Apolo persigue a la ninfa\u00a0Dafne, mientras sus brazos se transforman en laurel para que el dios no la pueda tomar como\u00a0esposa. La composici\u00f3n, posiblemente la m\u00e1s pr\u00f3xima al ideal cl\u00e1sico de las diagonales barrocas, es\u00a0din\u00e1mica e inestable y la narraci\u00f3n es escrupulosamente fiel al original latino de Ovidio del siglo I.<br \/>\nPrecisamente ser\u00e1n la Metamorfosis de Ovidio las que marquen las l\u00edneas maestras de las\u00a0\u00faltimas obras presentadas. Agitada y pasional es la Andr\u00f3meda, encadenada junto a la orilla del mar,\u00a0liberada por un Perseo, apenas intuido por dos brazos vigorosos que sostienen a la hija de Cefeo\u00a0y Casiopea. Compositivamente nos recuerda a las crucifixiones barrocas, como una Santa Librada\u00a0radicalmente contempor\u00e1nea.<br \/>\nNo quiero dejar pasar las diferentes versiones del Rapto de Europa, m\u00e1s contenidas y sensuales\u00a0que el resto de escenas del conjunto. Zeus, bajo la apariencia de un toro ensabanado, de facciones\u00a0nobles, se lanza al mar con la bella princesa Europa en su grupa que, auxiliados por los vientos,\u00a0avanzan por las aguas marinas. Decinti se percata del detalle y, mediante un tul vaporoso, ayuda al\u00a0espectador a entender el papel de las brisas marinas en el apresurado viaje.<br \/>\nAlejandro Decinti nos invita a un viaje, un recorrido de car\u00e1cter casi inici\u00e1tico que empieza\u00a0en la tierra y termina en las f\u00e1bulas mitol\u00f3gicas. El camino est\u00e1 inacabado porque sabemos cu\u00e1l es\u00a0el origen, pero ni siquiera insinuamos d\u00f3nde se encontrar\u00e1 el final. La dial\u00e9ctica ha sido coherente,\u00a0nadie podr\u00e1 acusar al pintor de falta de honestidad, pero siempre nos quedar\u00e1 sin respuesta la\u00a0pregunta que abr\u00eda estas reflexiones \u00bfqu\u00e9 hace a un artista elegir un tema u otro?<br \/>\nDecinti nos ofrece valiosas pistas en sus obras, algunas de lectura obvia y otras no tanto, pero\u00a0todas ellas necesarias y consistentes. Siento que el artista se vac\u00eda en cada obra y eso me reconcilia\u00a0con la creaci\u00f3n actual, enferma de banalidad y cargada de superficialidad.<\/p>\n<p>1 \u201cCr\u00f3nica de Berl\u00edn\u201d, en Walter Benjamin. Escritos Autobiogr\u00e1ficos, Madrid, Alianza, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Madrid 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ra\u00fal Alonso S\u00e1ez. Historiador del Arte. 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